UN NUEVO CENTRO COMUNITARIO EN MANOS DE LOS VECINOS Y VECINAS

Como acontecimiento clave de un proceso que lleva más de 5 años, se firmó este 29 de abril el comodato que cede a la comunidad el uso y administración de un espacio comunitario co-diseñado con los vecinos dentro del Megacentro Carrascal, en Cerro Navia.

Con este hito se cierra una etapa para este proyecto urbano, pero comienza otra incluso más importante: darle vida al espacio comunitario que resulta del proceso. Se trata de un recinto social y deportivo, construido en el interior de Megacentro Carrascal; un centro logístico instalado en los terrenos de la ex planta Fanaloza de Cerro Navia, que también colinda en parte con Quinta Normal.

Ahora, el uso, mejoramiento y administración de este espacio depende de un conjunto de organizaciones, que incluye desde juntas de vecinos hasta clubes deportivos. “Esto tiene un gran potencial a futuro, y solo depende de nosotros, los dirigentes y las personas que vivimos y trabajamos acá”, reflexiona Jenny Linares, presidenta de la corporación Ciudadanos en Acción de Quinta Normal.

Un inicio con desconfianza

El proyecto urbano comenzó hace 5 años con una iniciativa de Megacentro, para destinar parte de sus dependencias en Cerro Navia a la comunidad en la que se estaba insertando. “Hoy en día para ser empresa, nuestro objetivo va mucho más allá de reportar utilidades para nuestros accionistas. Tenemos un compromiso de ser agentes de cambio para compartir y mejorar el entorno de las comunidades donde nos insertamos”, comenta Hernán Besomi, presidente de la empresa.

Los vecinos no se convencían en un principio de que el proyecto rindiera sus frutos. “Empezamos a trabajar hace 5 años por la recuperación de espacios donde vivimos nosotros y Urbanismo Social nos invitó a este gran sueño, que nosotros pensamos que no iba a ser realidad”, cuenta Claudia Lobos, presidenta del club social Memorial Sara Gajardo. “No creíamos que una empresa iba a dar ese espacio y que los vecinos lo pudieran ocupar. Ahora está todo listo, se puede jugar los  sábados, hay cursos de capacitación para mujeres y ofrecen trabajo a los vecinos”, agrega.

Recuperando espacios

La iniciativa de revitalizar la zona, no solo se materializó puertas adentro. Un museo a cielo abierto de murales hechos por artistas locales decora los muros externos del predio, como otra forma de involucrar a la comunidad con el espacio.

“Me motiva trabajar en este centro porque yo nací acá. Es el barrio de mis padres y mis abuelos. Ellos construyeron esta zona a punta de esfuerzo, con mucho apoyo y hermandad en la comunidad. Eso se ha ido perdiendo con el tiempo y mi compromiso es tratar de recuperar estos vínculos desde mi propia trinchera que es el arte”, explica uno de los muralistas, Cristian Ferrada.

Para conectar el centro comunitario con el museo a cielo abierto y el parque Pérgolas de Carrascal – iniciativa que recuperó terrenos baldíos cercanos, en la ribera sur del río Mapocho – se creará con la comunidad un circuito integral, para lo cual se invitará a los vecinos a pintar las veredas, limpiar y cuidar esas calles.

Con estas intervenciones, se busca un proyecto urbano que sea valorado por los vecinos y tenga sostenibilidad en el tiempo. Así lo resume Pilar Goycoolea, directora ejecutiva de Urbanismo Social: “Ver cómo se ha transformado este espacio después de cinco años de trabajo, permite decir que cuando una empresa se instala en un territorio, de la mano de una fundación que incentiva los vínculos con la comunidad, se pueden crear áreas con más cohesión social y donde las personas se sientan felices y orgullosas de vivir”.

Vía: Urbanismo Social / UN NUEVO CENTRO COMUNITARIO EN MANOS DE LOS VECINOS Y VECINAS