Tres miradas sobre el feminismo

El equipo de Biblioteca Viva Norte inauguró una estantería dedicada a las temáticas de género. Mientras exploraban por los títulos que compondrían esta colección, reflexionaron en torno a las luchas de la mujer y revisaron algunas obras que proponen distintas miradas sobre el feminismo: los libros de Chimamanda Ngozi Adichie, Que Explote de todo de Arelis Uribe, y W.I.T.C.H. publicado por La Fulguera Ediotres.

No es casualidad que en casi todo el mundo se conmemore el Día internacional de la mujer con una participación tan activa, y es que a pesar que desde hace más de cien años que las mujeres del mundo exigimos el avance hacia la igualdad de género, aún no se logra una real conciencia sobre la urgencia en la situación de desigualdad de la mujer.

Fue un 8 de marzo de 1857 cuando las obreras textiles de la fábrica Cotton, en la ciudad de Nueva York, protagonizaron una huelga exigiendo mejoras en las condiciones laborales. Aquella gran manifestación culminó con la muerte de 129 trabajadoras, a raíz de un incendio provocado en el lugar donde se desarrollaba la protesta. Es a partir de esto, y en un contexto de guerras, que el movimiento sufragista y las organizaciones de mujeres comenzaron a movilizarse y exigir un reconocimiento de derechos e igualdad ante los hombres, consiguiendo que en 1911 la Internacional Socialista proclame el día internacional de la mujer. Pero no fue hasta 1977 que la ONU oficializó el Día Internacional de los Derechos de la Mujer conmemorando año a año la lucha histórica de las mujeres alrededor del mundo.

En la actualidad, los organismos feministas o pro derechos de la mujer, han sido muy importantes debido a la información que han aportado sobre la situación de ésta en Chile y en el mundo y han puesto en evidencia las desigualdades en que vivimos y la urgencia de mejorarlas:  marchas masivas, virales de internet o experimentos sociales que develan la cultura patriarcal.  En el caso nacional se han hecho campañas como “¡Cuidado! El machismo mata”, realizada por la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, que se basó en una investigación sobre los femicidios y la violencia hacia las mujeres en Chile.

Protesta de mujeres chilenas contra la violencia de género. Foto: El Mostrador.

Así, los temas de feminismo e igualdad de género, han adquirido cada vez más importancia, volviéndonos cada vez menos tolerantes al acoso callejero y al abuso sexual, a las diferencias en los sueldos, a los crímenes hacia mujeres y a las desigualdades de la vida cotidiana.

En Biblioteca Viva Norte, recientemente inauguramos una estantería dedicada a las temáticas de género, desafío que nos llevó a investigar y reubicar títulos de la colección actual y adquirir nuevos acorde al tema. De allí seleccionamos los libros Que explote todo de la autora nacional Arelis Uribe, Cómo educar en el feminismo junto con Todos deberíamos ser feministas de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, además de  “W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno)”. Nos motivó cotejar tres miradas distintas sobre el feminismo: las reflexiones de una joven latinoamericana en la actualidad, las de una académica africana contemporánea y la militancia de una agrupación de mujeres blancas norteamericanas, en medio de la vorágine revolucionaria de la década de los 70. Nos enriquecimos  leyendo sus análisis y descripciones en torno a la situación de la mujer en la sociedad, tan diversas como diversas somos las mujeres y nuestros contextos.

Título: Todos deberíamos ser feministas 
Autora: Chimamanda Ngozi Adichie
Editorial: Penguin Random House
Año: 2015
Título: Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo
Año: 2017
Reseñas de Bárbara Medina

 

Da la impresión que la palabra feminista, y la idea en sí del feminismo, se ven constreñidas por los estereotipos, y es que según Chimamanda Adichie, se ha asociado a la mujer feminista, con una mujer infeliz, que odia a los hombres y que va en contra de la “estética femenina” establecida. Pero la autora nos propone en sus dos manifiestos –Todos deberíamos ser feministas, y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo– una explicación de lo que realmente significa ser feminista a partir de su reflexión en torno a los prejuicios y la discriminación.

El primero de los ensayos que la autora publica, es la versión escrita de una Charla TED brindada el año 2012, llamada Todos deberíamos ser feministas, en la cual nos hace una invitación tanto a hombres como mujeres a reflexionar en torno a la injusta situación actual en materia de género. Su primer manifiesto, como lo ha denominado la crítica, se enmarca dentro del contexto Nigeriano para explicarnos cómo se manifiesta la sociedad patriarcal, que es lo que subyace a la violencia de género y cómo ésta condiciona el rol de la mujer en la sociedad.

Chimamanda Ngozi Adichie. Foto: TED.COM

En su segundo ensayo/manifiesto, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, Chimamanda nos propone un punto de vista interesante en relación a la crianza y formación de niñas y niños,  promoviendo, mediante sus discurso, la igualdad, el respeto y el amor, tirando abajo las ideas heredadas que mantienen la estructura social desigual, entendiendo que la cultura debe ser permeable y construida entre todas y todos. Mediante quince sugerencias sobre cómo educar en el feminismo, la autora escribe esta emotiva carta, dirigida a su amiga recientemente madre, y aunque su propuesta esencial no profundiza en temas relevantes para el feminismo,  ambos libros contienen un relato cercano que nos interpela a nivel emocional y nos aporta una mirada honesta y experiencial, que a partir del contexto africano, nos abre las puertas para adentrarnos en el amoroso mundo del feminismo.

Chimamanda se ha convertido en una  de las autoras más destacadas, siendo incluso lectura obligatoria en las escuelas Suecas, y es que su estilo elocuente, directo y agudo hacen de su discurso feminista, una propuesta fuera de dogmas y sentencias absolutas que propone caminos por los cuales transitar hacia la igualdad. Queda claro que la liberación de la mujer, la igualdad de género y el reconocimiento de derechos, sólo podrán conseguirse de manera colectiva y con un cambio cultural de fondo.

Título: Que explote todo
Autora: Arelis Uribe
Editorial: Los libros de la mujer rota
Año: 2017

Que explote todo es el segundo libro de la periodista Arelis Uribe y consiste en una recopilación de pequeños textos publicados por ella en distintos medios, que hablan sobre hechos cotidianos, reflexiones y conversaciones en los que pone en evidencia micro machismos con los que convivimos día a día, explicando la visión feminista y la violencia y desigualdad que se esconden tras éstos.

Arelis Uribe plantea reflexiones sobre estos pequeños machismos que muchos de nosotros hemos percatado pero que, ya naturalizados, continuamos aceptando por no dar cuenta de la real trascendencia en las diferencias de género de nuestra sociedad actual o que dejamos pasar para evitar la confrontación.

Lo interesante de este libro y de su estilo es que explica estas cosas de una manera simple y precisa y no desde una visión academicista, de manera que después de leerlo es difícil seguir ignorando estas conductas y sus consecuencias en nuestras dinámicas sociales. Uno de estos temas es el remplazo del lenguaje patriarcal por el inclusivo, en donde critica también la burla que se le hace y la poca comprensión de la sociedad frente a este tema. Ante esto, Arelis plantea en su texto Defensa del lenguaje inclusivo: “Siempre me extrañó que si un único hombre llegaba a un grupo compuesto por una o mil mujeres, toda la comunicación se tuviera que masculinizar. Encontraba raro que no pasara al revés, que la presencia de una mujer nunca mereciera el mismo trato (…) El español disfraza lo masculino de genérico, de neutral, de aséptico. Lo femenino aparece como excepción, como apéndice del idioma, como fuera de la norma” agregando que “esto del todos y todas no es maña, es una lucha, un problema político. (…) Quienes replicamos un sustantivo femenino al lado de uno masculino, no pedimos nada más y nada menos que ingresar al universo de las palabras” . La autora entrega una justificación coherente, fácil de entender y difícil de negar.

La escritora y periodista Arelis Uribe. Fotografía: Los libros de la mujer rota.

Finalmente, lo que hace Arelis Uribe es tomarse en serio estos temas, llamando a hacerse cargo de nuestros actos, pero más que todo, de nuestras palabras. Y confiesa en Cosas de las que no podemos reírnos: “antes me reía de cosas que ahora ni cagando. El feminismo me arruinó el sentido del humor”. Porque es verdad, reírse de bromas machistas, de género, de étnicas o de minorías, es hacerse cómplice de las desigualdades y es contribuir a que éstas se mantengan en nuestro imaginario y por tanto, que se continúen perpetuando en nuestra sociedad.

W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno). Comunicados y hechizos.
La Felguera Editores
2015
Reseña de Diana Bravo

Sexta edición de este libro que, como su nombre indica, recopila comunicados y testimonios  del movimiento feminista W.I.T.C.H. surgido en la década de los setenta en Norteamérica. En medio de una serie de luchas sociales y antibélicas- pensemos en Las Panteras Negras reivindicando los derechos civiles de la comunidad afroamericana y las protestas contra la guerra de Vietnam- un grupo de feministas radicales sintieron que dentro de estas luchas  no se abordaban las problemáticas inherentes a las mujeres, postulando que dentro los grupos oprimidos  también hay  estratos, y  no es lo mismo, por ejemplo, ser hombre afroamericano que ser una mujer afroamericana.

W.I.T.C.H. rescata el imaginario de las brujas, primeras feministas de la historia, perseguidas y aniquiladas por el sistema patriarcal pues, tal como aparece en uno de los textos escritos por Robin Morgan, una de las fundadoras del movimiento, para establecer una rebelión no basta con tener una posición política si se carece de una cosmología en que se sustente, y este pensamiento fue lo que diferenció a las W.I.T.C.H. de otras feministas: en lugar de discursos recriminatorios, ellas lanzaban hechizos maldiciendo a políticos, jueces, policías y toda figura que se opusiera a su objetivo; destacaban en las manifestaciones por sus vestimentas y maquillaje, caracterizando a la clásica bruja con su escoba, caldero y cabello desgreñado.

Su popularidad llegó a tal nivel que, en otras partes del país, grupos de mujeres emularon sus estrategias de combate manteniendo las siglas del nombre, pero cambiando el significado de acuerdo a sus propias luchas. Así a las W.I.T.C.H. de Women´s International Terrorist Conspiracy from Hell, se sumaron  las W.I.T.C.H. Women´s  Indentured to Traveler´s Corporate Hell (Mujeres contratadas para el Infierno Corporativo del  Viajero), nacidas en el seno de una empresa de seguros y las W.I.T.C.H. Women´s Interested in Toppling Consumption Hollidays (Mujeres Interesadas en Destruir las Vacaciones del Consumo), entre varias otras.

Exorcismo en la Universidad de California. Fotografía de Roy Walford.

Otros elementos destacables del pensamiento de esta agrupación, es su interés por aunar a todas las mujeres en una hermandad, aunque dejando patente las diversas tendencias dentro del movimiento donde ellas estaban situadas en el frente más extremo, su crítica feroz a la izquierda que pese a sus discursos reivindicativos carecía de líderes mujeres y su lúcida mirada sobre la posición del hombre en esta lucha. En el texto Adiós a Todo Eso leemos: “Y vamos a poner fin a una mentira para siempre: la mentira de que los hombres también están oprimidos por el sexismo (…) La opresión es algo que un grupo de personas perpetra contra otro grupo (..) A los opresores en efecto les jode ser amos (el racismo daña a los blancos, los estereotipos sexuales son dañinos para los hombres), pero esos amos no están oprimidos”  Para W.I.T.C.H. los hombres debían ser liberados también, aún contra su voluntad.

W.I.T.C.H.  Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno es un libro que inspira, luego de su lectura quedé con ganas de armar un aquelarre con amigas y conocidas, de fotocopiar y  repartir el texto Porque la rebelión es como el pecado de la brujería, del cual he hablado en casi todas las reuniones sociales, y lo transcribiría, sólo en pensamiento, en cada baño público, muro y banco de plaza de Santiago. Esta lectura me ha llevado a reflexionar sobre mis propias expresiones y experiencias cotidianas, e incluso en la manera en que me relaciono con mis congéneres; en la medida en que los discursos de esta agrupación no apelan sólo al intelecto sino que también a la emoción, perduran en nuestra memoria.

Vía: Biblioteca Viva / Tres miradas sobre el feminismo