Rebeldía femenina en la obra de Benjamin Lacombe

Expresivos rostros de ojos grandes y escenarios de tonos sombríos se han vuelto un sello distinguible en la obra del famoso ilustrador francés. El equipo de Biblioteca Viva Norte analiza la presencia femenina que ha marcado parte de sus libros más famosos, y además destaca tres relatos ilustrados por Lacombe que encontrarás en sus estanterías.

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Benjamin Lacombe, ilustrador francés nacido en 1982, es autor de destacadas obras que han rescatado cuentos clásicos y personajes famosos con un estilo caracterizado por la elegancia, belleza e inocencia de sus trazos, plasmando como temas recurrentes la infancia, melancolía y soledad.

La mujer suele tener un rol protagónico en sus trabajos, como figuras de seguridad y fortaleza, entre otros valores. En cuanto al formato, es notoria la exageración de los rasgos en sus personajes femeninos, mediante ojos grandes y una boca reducida. En consecuencia, crea seres similares a muñecas, al ilustrar mujeres extremadamente bellas y sensuales, asimismo infantilizadas.

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María Antonieta, Blanca Nieves y Frida por Lacombe.

Con el transcurso del tiempo, este rol femenino se ha profundizado en su trabajo artístico, de por sí sus personajes son llamativos desde una mirada estética, igualmente son relevantes por su connotación histórica, tales son los casos literarios: Caperucita Roja (2004), Blanca Nieves (2010), Alicia en el País de las Maravillas (2015) y Alicia a través del espejo (2017). En las reediciones de Alicia de Lewis Carroll, Lacombe se limita a la ilustración de manera creativa, sin márgenes, pues para sorpresa del lector el dibujo sobresale del libro.  Por lo que se ha convertido en un referente de clásicos infantiles para un público juvenil y adulto, esto revela que sus lectores son de un espectro amplio, más allá de niños.

Respecto a mujeres icónicas de la historia se encuentran las cartas ilustradas de María Antonieta: Diario Secreto de una Reina (2016), y libro troquelado de Frida (2017), quienes fueron un reflejo de poder y rebeldía femenina. En ambos se aborda a mujeres incomprendidas para la época rodeadas por un sequito de seguidores, pero sumidas en la soledad a la sombra de un otro, donde solo el tiempo ha sabido hacer justicia a su existencia, obra e influencia, tanto en la moda como en el arte.

Al ver esos grandes ojos que parecen atravesarlo todo, vemos la tristeza y soledad interna de los personajes, que son acompañados de una historia de rebeldía. Destaca en la obra de Lacombe el trabajo de color, utilizándolo para intensificar rasgos y emociones, dándole prioridad a tonos saturados y  colores de la gama negro, rojo y blanco. No es casual que en la descripción de sus personajes se recurra al color para explicar su pureza, belleza o singularidad.

Ophelia - Jonh Everett Millais (1852)Ondina - Benjamin Lacombe (2012)

Ophelia – Jonh Everett Millais (1852)                 Ondina – Benjamin Lacombe (2012)

La obra de Benjamin Lacombe se inspira en artistas tanto clásicos como contemporáneos, pertenecientes al cine, la pintura y fotografía. A modo de ejemplo, el estilo de sus personajes comparte algunos aspectos formales con la pintura italiana del siglo XV, por medio de las facciones y tonos suavizados resulta una extrema delicadeza. Respecto a los escenarios, son barrocos de colores sobrios y oscuros, lo cual alude a la pintura inglesa del siglo XIX.

Es importante señalar la influencia de Margaret Keane en las ilustraciones de Benjamin Lacombe, cuyo trabajo se caracterizaba por el retrato de niños tristes, en los cuales eran rasgos primordiales los ojos, desproporcionadamente grandes, con la tez clara y lisa. Esta artista estadounidense fue mundialmente conocida por dar la batalla frente al hombre que robó su nombre y crédito artístico, incluso podría considerarse uno de los personajes de Lacombe, porque también vivió a la sombra de un hombre usurpador hasta que el tiempo y el feminismo la reivindicó, recuperando su validez como autora.

[Reseña de: Rosario Arellano – Angélica Rocha]

Tres obras de Benjamin Lacombe

¿Quieres disfrutar un poco más del trabajo de Benjamin Lacombe? El equipo de Biblioteca Viva Norte destaca algunos de sus títulos preferidos del ilustrador francés, disponibles en la sede para que vayas a buscarlos.

Cereza Guinda (2006, Edelvives)
Reseña: Carolina Medel

Cereza es una pequeña peculiar e introvertida que paradójicamente odia las cerezas, gusta del gorgonzola y aprender los idiomas de las aves. Lacombe nos muestra en este libro que el ser diferente puede llevar al aislamiento y bulling en un ambiente infantil y escolar hostil, consecuencias que vemos reflejadas en la insatisfacción y desamor con el propio ser.

Sin embargo, Benjamin Lacombe, introduce una escapatoria para este retraído personaje. La perrera, lugar de trabajo de su padre, le brinda a Cereza un motivo para encontrar su alter ego. Una perrita perdida de raza sharpei a la cual decide cuidar y apodar Guinda quien con su mayor acidez, como le dice Cereza, le ayuda a encontrar la fuerza para enfrentar un hermoso destino.

Cereza Guinda, uno de los primeros libros editados e ilustrados por Benjamin Lacombe el cual se caracteriza por las tonalidades rojizas y por la singular conexión entre la vida del autor y la de Cereza: Guinda, la perrita sharpei.

Los Amantes Mariposa (2008, Edelvives)
Reseña: Paola Baldecchi

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Los amantes mariposa es un cuento tradicional del folklore chino que narra la historia el trágico romance entre dos jóvenes. Esta versión ilustrada por Benjamin Lacombe destaca por un llamativo trabajo visual, en el que cada una de sus páginas se convierte en un exquisito biombo japonés donde relata esta bella y trágica historia, que se podría equiparar al Romeo y Julieta Occidental.

Lacombe logra que el libro sea una obra de arte, los colores, la expresividad, el preciosismo de los pequeños detalles convierten a los Amantes Mariposa en un deleite visual, que no dejará a ningún lector indiferente.

El herbario de las hadas (2014, Edelvives)
Reseña: Diego A. Wetzig

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Benjamin Lacombe nos invita a sumergirnos en el diario del ruso Aleksandr Bogdanovitch, botánico enviado por Rasputín al bosque de Broceliande en Francia para elaborar el elixir de la inmortalidad. Aquí el científico logra descubrir el que pareciera ser el eslabón perdido entre el reino vegetal y el animal, una serie de frágiles criaturas con increíbles propiedades curativas.

De este modo se abre un nuevo mundo ante los ojos de Bogdanovitch, quien a través de coloridas ilustraciones logra plasmar la fisonomía y las características de cada uno de estos seres, a quienes reconoce como la esencia mágica de Broceliande. Embriagado por sus fragancias y colores, el botánico se dispone a protegerlas por siempre, aunque signifique oponerse al propio Rasputin, y con ello, al Imperio ruso.

Con un relato cronológico que incluye los resultados de la investigación, Benjamin Lacombe nos lleva a deslumbrarnos ante la fragilidad de lo desconocido y nos coloca en los pies de quien ha descubierto un secreto que, de ser revelado, culminaría con la magia de la naturaleza.

Vía: Biblioteca Viva / Rebeldía femenina en la obra de Benjamin Lacombe