Palacio Pereira

El Palacio Pereira es una antigua mansión de orden neoclásico ubicada en la comuna de Santiago, Chile, en calle San Martín esquina Huérfanos. Construido en la segunda mitad del siglo XIX, fue declarado Monumento Histórico en 1981, lo que no impidió que continuara deteriorándose y permaneciera abandonado durante décadas. En 2011, bajo el gobierno de Sebastián Piñera el Estado compró el inmueble con la intención de convertirlo en la sede de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) y del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y la situación comenzó a cambiar. Al año siguiente se convocó a un concurso público de anteproyectos de arquitectura para definir su restauración y la construcción de un edificio anexo. El proyecto ganador, de la oficina de Cecilia Puga, se dio a conocer en diciembre del año 2012, durante la XVII Bienal de Arquitectura.[1] [2] Para 2014 el diseño arquitectónico de Puga, Alberto Moletto y Paula Velasco estaba listo; se espera que las obras comiencen en julio de 2016.[3]

Arquitectura

Su diseño y construcción fue encargada en 1872 al arquitecto francés Lucien Hénault, por Luis Pereira Cotapos, su propietario.

Su diseño y construcción fue encargada en 1872 al arquitecto francés Lucien Hénault, por <a href="/wiki/anas de medio punto y pilastras jónicas en el primer piso, ventanas de dintel recto y frontones triangulares o circulares se alternan en el segundo piso. La puerta principal, notablemente tallada, está enmarcada por 2 pares de columnas que sostienen un balcón, coronado por un gran frontón triangular. Todas las ventanas poseían rejas de fierro forjado finamente trabajadas, elementos que hoy sólo se aprecian en la segunda planta. La fachada por calle San Martín es más extensa y homogénea en sus formas y repite los mismos elementos de la fachada principal. Existen 3 accesos, 2 para la servidumbre y 1 para los coches. Dignas de mencionar es el delicado trabajo en fierro forjado que protegen las ventanas del primer piso, además los soportes de las ventanas son de mármol, material que antiguamente también decoraba parte de las fachadas.

La planta del palacio es única en Chile y se aleja del modelo hispano típico, porque se organiza en torno a una galería con forma de cruz latina, con techo vidriado y armazón de madera.

En cuanto a su interior podemos decir que posee en sus decoraciones yeserías de gran calidad, aun apreciables. Poseía al menos 12 salones, la mayoría entelados en fina seda. La galería tenía un piso de distintos tipos de mármol, parquets importados y diversas chimeneas. Se dice que su Salón más lindo era El Lila, ornamentado con diversas esculturas, muebles hechos a medida, cuadros, incluso una pequeña gruta, con exóticas plantas.

Historia

Don Luis Pereira disfrutó de su mansión hasta 1909, año en que falleció. Su viuda, Carolina Iñiguez Vicuña, mantuvo la casa hasta su muerte en 1932. La propiedad fue vendida al Arzobispado de Santiago, que lo arrendaría al Ministerio de Educación, iniciándose su deterioro al instalarse el Liceo 3 de Niñas.

Don Luis Pereira disfrutó de su mansión hasta 1909, año en que falleció. Su viuda, Carolina Iñiguez Vicuña, mantuvo la casa hasta su muerte en 1932. La propiedad fue vendida al Arzobispado de Santiago, que lo tarde por litigios legales. Su estado empeoró con el terremoto de 1985. En 1981 fue declarado oficialmente Monumento Nacional, cuando ya su estado era deplorable.

Restauración

Después de la compra del palacio por parte del Estado, en 2011, se llamó al año siguiente a concurso público que ganó el proyecto de Cecilia Puga, Alberto Moletto y Paula Velasco, quienes terminaron el diseño en 2014. Se espera que las obras comiencen en julio de 2016; el contrato será ejecutado por la Constructora Cosal, Proyectos y Rehabilitaciones Kalam, de España, e Inmobiliaria La Viña.[3]

Después de la compra del palacio por parte del Estado, en 2011, se llamó al año siguiente a concurso público que ganó el proyecto de Cecilia Puga, Alberto Moletto y Paula Velasco, quienes terminaron el diseño en 2014. Se espera que las obras comiencen en julio de 2016 se extenderá por lo menos 600 días.

La primera, es decir, la consolidación y reparación estructural del palacio —1.792 m²—, incluirá la renovación de revoques de yeso y de los elementos de madera y metal. Se comenzará por la fachada del edificio y su característico crucero central; luego se continuará en los salones, estucos y revestimientos. Para este trabajo se emplearán las técnicas originales usadas a fines del siglo XIX por los constructores del inmueble. Gracias al descubrimiento hecho por los especialistas en restauración Luis Cercós, Ignacio Lampaya y Constanza Correa, se podrá recuperar los colores originales: ocres, blancos, grises y damascos, que fueron cubiertos por una capa homogénea de pintura.[3]

La otra tarea será construir, en un patio eriazo junto al edificio antiguo, una estructura moderna de hormigón armado, con cinco plantas y dos subterráneos, lo que significará un aumento de 4.675 m² para las oficinas de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) y del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN); así, el palacio quedará en total con 6.467 m².[3]