Malaimagen: historietas, humor político y punk rock

El dibujante y músico Guillermo Galindo, más conocido con el nombre de Malaimagen, acaba de publicar Colusión, su primera novela gráfica. En esta entrevista nos cuenta los detalles de su carrera como creador de viñetas cargadas de crítica social y de su banda Punkora, donde oficia de vocalista y guitarrista.

Por Diego Hidalgo.

Llegó unos cinco minutos antes de la hora acordada, pidió un expresso doble y se acomodó en la silla. Afuera el sol pega fuerte, pero Guillermo Galindo (Santiago, 1981), más conocido como Malaimagen, decidió vestirse completamente de negro y lucir una camiseta de la banda musical chilena Marcel Duchamp. Nada es casualidad: Guillermo no solo es dibujante de cómics, también es el vocalista de Punkora, banda underground de punk rock con 20 años de trayectoria.

Mientras revuelve el café, aún recuerda con cierto regocijo lo vivido hace pocos días atrás. Había participado en la Fiesta del libro y la cultura de Medellín, en Colombia.

“Estuvo maravilloso, la feria es gigante y tiene un enfoque distinto a las ferias de acá, más cultural, con entrada gratuita y muchas actividades abiertas en un jardín botánico lleno de gente”, recuerda.

Fue invitado junto a otros autores chilenos y en la ocasión presentó Colusión (Reservoir Books, 2019) su primera novela gráfica, su onceavo libro y el más reciente de sus trabajos. El camino hasta aquí ha sido largo, Guillermo recuerda haber creado historietas desde niño, de forma casi instintiva mientras leía Barrabases, Condorito o Astérix. Ahora, de adulto, ya acumula más de una década publicando al menos un libro al año, entre ellos Sin Tolerancia (Reservoir Books, 2013) Malditos humanos (Reservoir Books, 2016) y Dedocracia (Reservoir Books, 2017). Allí compiló varias de sus historietas breves, por lo que Colusión vendría a ser su primera historia de larga duración, la cual, según dice, demoró dos años en crear: “Fue difícil porque era un formato que no manejaba y varias veces pensé que nunca lo iba a terminar. Me costó mucho y tuve que romper varios bloqueos mentales para lograr una historia que yo considerara valiosa y merecedora de ser publicada en un libro”.

Es también su primer cómic con personajes completamente ficticios, en los anteriores, parodió autoridades, empresarios y figuras públicas para denunciar en tono humorístico los escándalos políticos y sociales del país. Colusión no está muy lejos de eso: un virus se propaga por la población con consecuencias catastróficas, dejando al descubierto lo peor de la sociedad, discursos de odio, xenofobia, especulaciones, colusiones, tergiversación de la información y gobiernos corruptos.

“A mí se me dio mucho lo de la parodia, pero en este libro quería que los personajes fueran cien por ciento míos. También están la mayoría de mis odios metidos en el libro, quise hacer una historia lo más honesta posible, con mi posición ante los temas; mis dudas y mis certezas”.

¿Y cómo lograste construir esta historia?

La fui transformando de a poco. Quería que tuviera algo cinematográfico, que fuera un poco como una serie de Netflix, que al leerla uno sintiese que vio un capítulo. Al ser una ficción era libre de hacer lo que yo quisiera, entonces quise integrar lo que pasaba a mi alrededor. Por eso, aunque es una novela, tiene todos los elementos que se están discutiendo ahora: la inmigración, la situación política, el clasismo, la violencia… no es una novela de fantasía, está basada en la vida real.

 

Portada de «Colusión», la primera novela gráfica de Malaimagen.

 

Al igual que en tus trabajos anteriores, plasmas críticas sociales bien agudas y directas, lo que puede decir mucho de tu forma de pensar. ¿De dónde viene esta mirada de la sociedad?

Desde la adolescencia me interesan las luchas sociales. Cuando estaba cerca de cumplir la mayoría de edad, empecé a participar en movimientos en contra del servicio militar, esa debió haber sido una de mis primeras luchas. De todas formas, en un comienzo mis dibujos no eran políticos, eran todo lo contrario, más absurdos y nihilistas, porque lo hacía para distraerme, hasta que inevitablemente empecé a plasmar mis inquietudes. Sentí la responsabilidad de incorporar mi postura, marcar una posición y a través de mis dibujos apoyar causas que a mí me parecen nobles.

Pero utilizas harto el humor y las ironías, ¿por qué optas por estos recursos?

Porque así eran las historietas que a mí me gustaban. Nunca me gustaron los cómics de superhéroes, por ejemplo. O cuando veía televisión, mis favoritos eran los dibujos animados de humor, como los de Hanna-Barbera, Los Simpson, Los Picapiedras, Don gato y su pandilla… ese era el humor que a mí me gustaba.

 A muchos historietistas los inspiraron los cómics de superhéroes, vemos que no es tu caso.

 Sí, pero a mí no me interesaba nada de eso. Los dibujos eran muy buenos y me imagino que los guiones también, pero se me hacía aburrido. Lo más cercano a eso que leí cuando chico fue Astérix, que era un misceláneo entre superhéroes y humor, no eran épicos ni musculosos, eran gordos borrachos que peleaban contra los romanos. A mí me marcó eso, lo humorístico de Astérix fue muy importante para mí.

¿Y cómo encontraste tu estilo de dibujo tan particular y reconocible?

Cuando levanté mi blog Malaimagen decidí que mis dibujos no iban a ser con colores, que iban a ser en blanco y negro. Empecé a hacerlo lo más sintético posible, con pocos elementos, sin fondos, sin texturas ni sombras y ese estilo se fue consolidando, de a poco lo fueron relacionando conmigo.

Eso es algo importante para un dibujante…

Fue muy importante porque la gente se fue identificando con estos dibujos. Fue un gran orgullo que vieran un dibujo mío y supieran quién lo hizo o que vieran algunos dibujos parecidos a los míos y digan que se parece a lo que hace Malaimagen, es gratificante porque posicioné una propuesta.

El blog

Cuando Guillermo Galindo habla de su blog, se refiere a un trabajo que decidió levantar hace doce años. Barajó varios nombres hasta que llegó a Malaimagen, y así tituló un sencillo espacio en la web donde compartía los dibujos que hacía para no aburrirse en el trabajo de diseñador gráfico que tenía en ese momento. “Fue creciendo de forma paulatina, no fue tan de golpe, por cada dibujo iban llegando más visitas. En un momento explotaron cuando se hizo popular Sin Tolerancia, las parodias del programa de televisión Tolerancia 0”.

¿Fue allí cuando tu trabajo lo conoció más gente?

No lo sé la verdad. Hubo una viñeta que se hizo muy conocida, pero fue cuando ya tenía tres libros publicados, en un momento en que entre los dibujantes no tan conocidos yo era uno de los más conocidos.

 

Tira cómica «Sin Tolerancia» donde Malaimagen hace una parodia del programa de TV Tolerancia 0.

 

¿Qué viñeta fue esa?

Dibujé a Camila Vallejo y a Giorgio Jackson, el 2011, cuando eran dirigentes estudiantiles y tuvieron una discusión en el programa con Fernando Villegas, lo que era bien predecible. Yo sabía que si ese dibujo me quedaba bien lo iba a ver mucha gente y así fue, una locura. Aumentaron tanto las visitas que mi página colapsó, la compartió gente famosa y me empezaron a llamar de los medios de comunicación. Fue un mini boom que tuve que mantener después, porque el programa lo daban todas las semanas y yo no quería que solo fueran 15 minutos de fama. Entonces a la semana siguiente tenía que mantener el interés de esa gente que puso los ojos sobre mí, y programa a programa, durante dos años, tuve que mantener el nivel.

Y con esas tiras empezaste a publicar en la revista The Clinic.

Sí, que es donde me mantengo hasta ahora.

 Punk no muere

 “Punk no muere y no morirá, mientras en el mundo haya algo que gritar” dice el coro de una de las tantas canciones de Punkora, banda chilena con 20 años de existencia, seis álbumes de estudio publicados y un séptimo en proceso. Allí Guillermo oficia de vocalista y guitarrista y además de componer gran parte de las canciones, es el integrante más antiguo de la banda: “Nos volvimos una de las bandas viejas del punk sin darnos ni cuenta, para mí las bandas viejas siempre fueron Los Fiskales AdHok o Los Miserables. Ahora hay gente que nos dice que nos escuchaba desde chico”, es su reflexión en torno al paso del tiempo.

¿Y cómo se relaciona tu trabajo como dibujante y la banda?

Se relacionan porque soy la misma persona en ambos proyectos, con la diferencia de que Malaimagen soy solo yo y hablo por mí, mientras que en Punkora somos cuatro, no es un proyecto solista y conformamos una voz colectiva.

¿Pero el mensaje tiene sus similitudes?

Es más o menos el mismo. Yo no cantaría canciones que no me representan y no dibujaría cosas que no me representan. La banda la tengo desde antes de que existiera Malaimagen como propuesta, pero la gente conoce más los dibujos porque el humor es más transversal. Los dos son proyectos muy importantes en mi vida y los más extensos que tengo.

La banda chilena Punkora ya suma 20 años de trayectoria. FOTO: Kenna Escobar.

¿Qué se ha significado el punk rock en tu vida?

El punk es la música que a mí me gusta, la que me nace y me entregó la actitud con la cual hago las cosas. Me sacó de la timidez, me impulsó el habla y las opiniones, la actitud de ‘hazlo tú mismo y a tu manera’.

Y eso lo has llevado a tus trabajos.

Esa es mi escuela, yo aprendí mucho de la música para resumir cosas. El punk en una canción de tres minutos puede decir un discurso con mucha fuerza y de forma bien directa, eso yo lo llevo a mis dibujos, y es lo que me dio el punk, no el movimiento chileno del rock ni las bandas de moda de los años 90.

¿Qué bandas puedes mencionar como influencias?

La Polla Record, Los Prisioneros, Ataque 77,  clásicos como Ramones y The Clash, y el punk chileno de Los Fiskales, Los Miserables, los BBS Paranoicos. Cuando empecé a escuchar esta música me gustaba eso de estar entendiendo el mensaje sobre cosas que se podían ver, no cosas abstractas ni poéticas.

Tus dibujos también aparecen en un video clip de Ana Tijoux, allí hay una clara relación con la música.

Sí, fue emocionante, ella me contactó y me preguntó si me parecía que hiciéramos un video para una de sus canciones. Yo no tenía idea cómo hacer uno, pero era una oportunidad única, Anita es una artista que yo admiro mucho y no quería dejar pasar la oportunidad. Hicimos el video con un amigo que era animador y quedamos muy conformes, era emocionante ver el video proyectado cuando ella tocaba en vivo.

¿Te gustó ver tus dibujos animados?

 Sí, la primera vez casi lloré cuando vi mis dibujos moverse.

Hablamos harto de tus referentes musicales y las historietas clásicas que leíste de niño. ¿Hay algunos historietistas chilenos actuales que te interesen?

Leo harta historieta local. Karlo Humor, Sol Díaz, Alvarex y su libro Osos poéticos y filosóficos, que es de los mejores libros de cómic que he visto hecho en Chile. También son muy buenas Oficinismo y Supnem.

Vía: Biblioteca Viva / Malaimagen: historietas, humor político y punk rock