Los pasos de la memoria cumbianchera en Chile

Gracias al trabajo de la Colectiva Tiesos pero Cumbiancheros, nace el libro ¡Hagan un trencito! Siguiendo los pasos de la memoria cumbianchera en Chile (1949 – 1989una obra que  retrata algunos de los principales hitos de este género musical en nuestro país. Vanessa Laverde, integrante de Biblioteca Viva Sur, nos cuenta más sobre este libro, disponible en nuestro catálogo.

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“…Así la mayor parte de las cumbias que cantamos y bailamos son en realidad de origen colombiano, peruano, argentino, mexicano, venezolano y boliviano, aunque después de medio siglo de arraigo en el oído y en el cuerpo nacional las sentimos propias. Porque sí, señoras y señores para incomodidad de muchos y muchas, Chile queda dentro de América Latina, no de Europa o de EE. UU, y se menea al cumbianchero son de sus sonidos mestizos -aunque lo oculte-, bien indios, bien negros, bien populares.”

“¡Hagan un trencito! …” es una investigación realizada por cinco mujeres de distintas disciplinas, que son parte de la Colectiva Tiesos pero Cumbiancheros. Para este trabajo las autoras entrevistaron a un sinnúmero de cultores, productores, gestores, músicos y actores principales en el desarrollo del género musical de la cumbia en Chile para responder a través de sus relatos preguntas como: ¿Realmente existe la cumbia chilena?, ¿Cómo fue que llegó la cumbia a ocupar espacios tan cotidianos y tan chilenos como las Fiestas Patrias, años nuevos, navidades y celebraciones de cumpleaños?, entre otras interrogantes.

Integrantes de la Orquesta Huambaly están entre los entrevistados. [Foto: Memoria Chilena]

Integrantes de la Orquesta Huambaly están entre los entrevistados. [Foto: Memoria Chilena]

El libro está dividido en tres partes, donde se contextualiza desde lo general hasta lo particular las coyunturas sociopolíticas de cada época. La primera parte abarca desde 1949 hasta 1962 y trata sobre la antesala de la llegada de la Cumbia a Chile, de esa bohemia tropical que se vivió en primera instancia dentro de los locales santiaguinos con la influencia de la música de orquesta traída desde Cuba, con ritmos como el mambo y el chachachá. Continuando con múltiples entrevistas en las que se destacan: Ricardo Barrios, Trompetista de la famosa orquesta Huambaly, y Juan “Chocolate” Rodríguez, Crooner de la orquesta Ritmo y Juventud; además de finalizar  con un homenaje a José Arturo Giolito, virtuoso percusionista de Giolito y su Combo.

La segunda parte abarca desde 1962 hasta 1973 y habla sobre las primeras cumbias hechas en Chile, seguido de entrevistas a la denominada “Realeza de la Cumbia”: Amparito Jiménez y Tommy Rey, para terminar con un homenaje a Luisín Landáez, venezolano, bongosero y cantante, también perteneciente a esta “Realeza” y uno de los responsables en traer a estas latitudes tan pegajoso ritmo. Tras ello pasamos a un tercer segmento de la obra,  que nos presenta un análisis de la cumbia durante la dictadura, época en donde se vio aminorada y perseguida la creación artística desde todos los ámbitos, y en dónde ser músico no era para nada fácil, aunque la llegada de la televisión, permite que la cumbia dé un gran salto a la pantalla chica y acompañe a las familias desde meramente el divertimento sin un mensaje más allá que el contagiar la alegría a un pueblo afectado; es por ello que en éste último capítulo se entrevista a los integrantes del famoso conjunto Coquimbano Los Vikings 5 finalizando con un homenaje a Hernán Gallardo Pavéz, compositor de la cumbia más famosa de Chile “Un año más”.

El libro tiene más de 500 páginas, pero permite una lectura amigable y no obligatoriamente lineal. Los contenidos centrales son complementados además con un extenso glosario de chilenismos, y una lista de todas las canciones mencionadas a lo largo del libro, con su autor, intérprete, fecha y lugar en el cuál fueron grabadas.

La cumbia se escucha desde Arica a Punta Arenas, y en cada región los músicos  van adaptándola a través de sus distintas sonoridades e influencias para enriquecerla.

Uno de los aspectos más destacables de esta obra es su labor en la reivindicación de la cumbia como género popular, instalado en el inconsciente colectivo de toda una generación y el cuál ha sabido sobrevivir a los cambios que han devenido junto con la fusión de estilos y ritmos, manteniendo su vigencia. La cumbia en Chile, ha sido denostada y tildada de ser un género “rasca”, en donde los sectores más pobres eran quienes disfrutaban de ella, pero en la dictadura alcanzó su auge y transversalidad. La cumbia se escucha desde Arica a Punta Arenas, y en cada región los músicos  van adaptándola a través de sus distintas sonoridades e influencias para enriquecerla: el norte le ha dado el toque andino, carnavalero y festivo, en Coquimbo la guitarra es su característica indiscutible; en el centro (Santiago y Valparaíso) su impronta son los vientos y las formaciones de los músicos en sonoras; en el sur la cumbia se mezcla con la ranchera y las letras más picarescas. Todo ello da un enriquecimiento al ritmo y lo hace permanecer en el tiempo.

Otro punto muy importante en el libro es el reconocimiento y visibilización que se le da a los cultores entrevistados y nombrados en él, quienes se dedicaron por años a la música e impulsaron el ritmo de la cumbia tanto en Chile como en el resto del mundo. Los músicos allí mencionados entregan a través de su memoria social una mirada del rubro del músico y de cómo se trabajaba, las condiciones de salario, los sindicatos, la organización de los trabajadores de la música y las dinámicas propias de éste trabajo que también es poco valorado en Chile y en el cuál hay una entrega invaluable de parte de quienes lo ejercen.

En síntesis, esta obra es un referente obligado para todos aquellos quienes gusten de la cumbia y, por supuesto, se animen a bailarla haciendo un trencito.

 

 

Vía: Biblioteca Viva / Los pasos de la memoria cumbianchera en Chile