El nacimiento de nuevos líderes

Desde reciclar hasta presentar un gran proyecto a un organismo, tuvieron que aprender las/los dirigentes sociales de las comunas de Cerro Navia y Quinta Normal gracias a la Escuela de Líderes. El pasado 7 de diciembre 26 líderes sociales se graduaron de la escuela que les cambió la vida.

 

El viernes 7 de diciembre se realizó el último encuentro de la Escuela de Líderes en la Casa de la Cultura de Violeta Parra en Cerro Navia. El propósito de esta reunión era la graduación de las/los 26 dirigentes sociales que participaron de los talleres a lo largo del año. Luisa Cerda, asistente de la escuela feliz comenta: “Fue muy lindo participar de la Escuela, fue un trabajo muy humanitario donde pudimos aprender cosas nuevas y compartir diferentes puntos de vista”.

La instancia convocó a 36 personas en una última jornada para escuchar a las expositoras Olga Segovia de Red Mujer y Hábitat de Latinoamérica, Ana Sugranyes de Habitat International Coalition, y Geanina Zagal de Ciudad Femenina.

La Escuela de Líderes es una iniciativa de Fundación Urbanismo Social, que nace del diagnóstico social realizado al alero del proyecto Territorio Carrascal -programa que busca detonar procesos de recuperación y desarrollo sociourbano para hacer sostenible la vida comunitaria entorno a una empresa-. El principal objetivo era entregar herramientas a la comunidad, para que los/as asistentes fueran capaces de postular a distintos tipos de proyectos, ya sean públicos o privados, de distinta escala, y que además pudieran generar una red de trabajo colaborativo.

El proyecto partió en mayo, y se realizaron 11 sesiones en las que participaron diferentes expositores de índole nacional como internacional. Los principales temas a tratar fueron postulación a proyectos, resolución de problemas, conciencia medioambiental, enfoque de género, seguridad, entre otros.

Si bien la escuela estaba pensada para las comunas de Cerro Navia y Quinta Normal, el proyecto logró convocar dirigentes/as de la comuna de Santiago, Lo Prado y Pudahuel, teniendo una convocatoria de 80 personas a lo largo de las sesiones.

Nicolás Méndez, coordinador de la escuela explica que es súper importante llevar este tipo de discusiones y expertos -ya sean nacionales e internacionales- a las comunas donde existe mayor índice de vulnerabilidad.

“Hay que democratizar el conocimiento. Lamentablemente las comunas que son más empobrecidas, que han sido olvidadas tanto urbana, social y educacionalmente, son las que tienen menor acceso al conocimiento, por lo tanto hablan más del sentido común que desde el saber real”, dice y después agrega: “Llevar este tipo de expositores a poblaciones vulnerables es hacer justicia social y urbana en los territorios”.

 

 

 

Geanina Zagal, miembro de Ciudad Femenina cuenta que su experiencia como expositora fue enriquecedora, debido a que le permitió reflexionar sobre la política de mujeres que son líderes comunitarios.

“Es muy importante hablar de justicia de género con dirigentes sociales que serán conductores y conductoras de procesos de transformación y demanda”, agrega: “Es fundamental fortalecer los liderazgos sobre todo femeninos. El espacio de la política es una herramienta para que las mujeres no caigan en el aislamiento y fragmentación, es decir, es un arma contra la violencia de género en las comunidades”.

Asimismo, Laura Quevedo publicista y expositora explica que es imprescindible generar estos espacios seguros y sustentables de conversación, sobre todo en dirigentes sociales que velan por el bienestar de una comunidad.

“Es necesario que existan más instancias donde todos podamos aportar desde diferentes perspectivas, compartiendo experiencias y conocimientos en las múltiples disciplinas que existen. Solo si nos unimos como ciudadanos podremos hacer cambios, pues, para mover el mundo, debemos ponernos de acuerdo y empujar hacia la misma dirección, pero antes, hay que saber hacia qué lado apuntar”, dice

Soledad Molina, asistente de la escuela y dirigenta social del proyecto Territorio Carrascal, explica que su experiencia en la Escuela de Líderes fue de gran ayuda para su labor de representante social.

“La escuela fue súper concreta, fue un apoyo para nosotros como comunidad. Cambio la mirada que nosotros teníamos, nos dimos cuenta que a veces nos equivocamos, por ejemplo en temas de exclusión”. A su vez, enfatiza: “Aprendimos sobre el medioambiente, la inclusión, la seguridad, entre otras cosas, y por sobre todo, aprendimos sobre el amor a la comunidad, que resulta más efectivo que la autoridad”.

Por otro lado, Elina Millaquipay, funcionaria de la Municipalidad de Quinta Normal comenta que fue una gran experiencia para los dirigentes y para la municipalidad misma participar de estos talleres.

“Si bien nosotros como Municipalidad no pudimos participar de todos los talleres, encontramos que éstos eran bastante asertivos con la contingencia de hoy en día. No solo trataron temas de seguridad, sino que además agregaron temas de actualidad como en el caso de género”, comenta Elina.

La Escuela se identificó con tres sellos importantes. El primero era el rol colaborativo entre sus asistentes y los expositores. Segundo, poseía un papel itinerante, es decir, se realizaba en diferentes sectores estratégicos para generar un mayor alcance en la población; y tercero, albergaba distintos intereses para tener diferentes puntos de vista, y así nutrir las discusiones y debates.

Tras el cierre de la escuela, tanto los dirigentes como los expositores recuerdan con alegría los conocimientos aprendidos. Porque sin duda el aprendizaje fue recíproco entre estas personas.

Vía: Urbanismo Social / El nacimiento de nuevos líderes