El dramaturgo chileno Juan Radriagán en tres obras imprescindibles

Importante dramaturgo nacional, crítico y pionero en instalar al sujeto marginal en roles protagónicos. Aquí recorremos tres de sus obras más importantes. La recomendación es de Isadora Perelló, medidora de lectura de Biblioteca Viva Los Dominicos.

Créditos Foto: GAM.

 

Puede que a muchos no les guste, les cueste o no les llame la atención leer teatro, pero a pesar de esto todos deberían darle una oportunidad a las obras de Juan Radrigán (1937-2016), dramaturgo chileno que no solo ganó el premio APES en 1997 al mejor dramaturgo, sino que también se dedicó a través de su obra a criticar al sistema político y social, así, fue uno de los pioneros en convertir a marginados en personajes principales. Temas que abordan la soledad, violencia, hogar y marginalidad social son las que más abundan en sus escritos.

Además de lo interesante que resulta ser esto, sus creaciones son aún más fascinantes porque utiliza un lenguaje poético y metafórico a pesar de que sus personajes se expresan de manera costumbrista. “Güeno”, “verdá” y “oío” son algunas de las palabras que usa, las que en un principio cuestan leer, salvo por los costumbrismos, pero que finalmente ayudan a imaginarse de mejor forma a cada uno de los personajes.

El libro Hechos consumados. Teatro 11 obras (LOM Ediciones, 1998), además de contener un análisis sobre sus textos, recopila nueve obras de Radrigán, de las cuales destacaré tres: Testimonios de la muerte de Sabina, El loco y la triste, y Hechos consumados.

Testimonios de la muerte de Sabina (1979), fue la primera obra escrita por Radrigán. Es un drama de tres actos, cuyos personajes son Sabina y Rafael, un matrimonio de ancianos que tienen un puesto de frutas hace más de treinta años, el cual es su única fuente de ingreso. Ambos son personas buenas y de esfuerzo, que representan la clase trabajadora y picardía del chileno.

El diálogo se da en la casa de ambos, la cual por la descripción del dramaturgo, parece ser muy precaria, y es en este lugar donde se van dando a conocer los hechos de la trama. Sabina y Rafael llegan a su hogar comentando las cosas que sucedían durante su jornada. Un día aparece un hombre que tiene por misión quitarles todo lo que tienen, lo que no es mucho, y a medida que se va desarrollando este conflicto los personajes se van convirtiendo cada vez en personas más miserables, perdiendo en parte la esencia de cada uno.

Portada de Hechos Consumados, Teatro 11 obras.

Una obra metafórica que refleja lo que ocurría hace unos años atrás en Chile, donde faltaban oportunidades de trabajo, y existía una injusticia e indiferencia social hacia los que tienen menos.

La segunda obra mencionada, El loco y la triste, se lleva a cabo en la casucha de una población erradicada, y tiene como personajes a Eva, una prostituta ya mayor, y a Huinca, que en realidad se llama Luis, un alcohólico. Cada uno tiene su propio sueño, que ven difícil de cumplir, por lo que se crea un ambiente desolado y miserable. Y ahogados en sus propias miserias ambos se vuelven amigos o más que eso, y tratan de ser felices.

Lo más llamativo es el final, que aunque parezca ser un final trágico, tanto para la triste como para el loco, es un desenlace afortunado, ya que han logrado formar algo. Con esto se puede hacer una fuerte reflexión, más allá de los personajes marginados, sobre la sociedad actual y qué es lo realmente importante o qué es lo que quiere cada uno, dejando claro que quizás las cosas materiales no son tan fundamentales al final de nuestras vidas.

La última obra, Hechos consumados, ambientada en un terreno baldío a las afueras de la ciudad, presenta a dos personajes protagonistas: Emilio y Marta, indigentes que están juntos luego de que el primero haya salvado a la mujer de haberse ahogado en el río. Emilio trata de ser atento con ella, aunque Marta desconfía un poco, de todas formas terminan hablando sobre sus vidas, y es así como el lector se entera sobre lo triste y miserable que ha sido cada uno.

Juan Radrigán frente a su máquina de escribir, 2 de marzo 1984.

Pero mientras ocurre todo esto, a un lado hay una fila de personas que camina en dirección fija sin mirar ni hablar con nadie, y llama bastante la atención porque cuesta entender hacia donde van estar personas o quiénes son. Y es así, entre conversaciones y hechos extraños, que es como van apareciendo nuevos personajes que permiten darnos cuenta qué es lo que está pasando en este lugar.

Con un final trágico, pero que hace pensar, vale la pena leer esta obra, ya que hay temas cotidianos presentes que afectan hasta el día de hoy, como la vida de personas vagabundas, pero también la soledad de las personas en un mundo tan desapegado emocionalmente, y de cómo está la sociedad hoy en día.

Por todo esto es que recomiendo que lean este libro con las obras de Juan Radrigán, porque te permite disfrutar, pero lo más importante, sus creaciones te hacen reflexionar sobre diferentes hechos. Independiente de que hayan sido escritas hace varios años, siguen siendo un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, y te permiten conocer una nueva perspectiva, la de las personas marginadas. Y claro, si tienen la oportunidad de ver alguna obra de este dramaturgo, no lo piense dos veces y asista.

Vía: Biblioteca Viva / El dramaturgo chileno Juan Radriagán en tres obras imprescindibles