Basílica del Salvador

La Basílica del Salvador es un templo católico chileno de arquitectura neogótica, ubicado en la esquina de las calles Huérfanos y Almirante Barroso en Santiago de Chile. Debido a los terremotos que afectaron al centro de Chile en 1985 y en 2010, se encuentra en un estado deplorable.

Descripción

De estilo neogótico con semblanzas románicas y germánicas, la Basílica del Salvador tiene tres naves paralelas de la misma altura, rasgo arquitectónico único en Chile. Las naves laterales rematan en sendas pequeñas capillas a los costados del altar principal. En el transepto se ubica el coro a la altura del triforio. El interior está iluminado a través de vidrieras de gran calidad, procedentes de Bélgica. Tanto las columnas lobuladas como los muros y bóvedas están profusamente decorados, con predominio de los dorados. La fachada principal se caracteriza por su albañilería de ladrillo a la vista.[1] De tamaño monumental, la Basílica tiene unas dimensiones de 98 m de largo por 37 de ancho y tiene una altura interior de 30 m, contando con una capacidad de cinco mil personas, sólo comparable a la Catedral de Santiago de Chile.

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Daños en la Basílica del Salvador tras los terremotos de 1985 y 2010

La primera piedra de la Basílica se colocó tras la destrucción de la Iglesia de la Compañía, estando el proyecto original encargado al ingeniero alemán Teodoro Burchard en 1871. Luego pasó a manos del arquitecto chileno Josué Smith Solar, quedando la obra terminada en 1932, después de sesenta años de trabajos. El papa Pío XI elevó el templo al rango de Basílica en 1938. El templo tuvo su apogeo a la par del barrio Brasil (entre 1925 y 1940), cuando la elite del sector acudía ahí. Hasta 1984, la procesión de la Virgen del Carmen salía desde su interior. Fue nombrada Monumento Nacional en 1977.

Se encuentra en un pésimo estado de conservación debido a los graves daños producidos por el terremoto del 3 de marzo de 1985. Los resultados del sismo fueron el agrietamiento de una pared oeste, la caída de parte de las bóvedas sobre las butacas y la pérdida del estuco en su fachada. Variados intentos de restauración no han dado frutos. El terremoto del 27 de febrero de 2010 agravó aún más la situación del edificio, pues destruyó parte del techo, un muro lateral y varios de los vitrales de cuatro metros que fueron traídos desde Múnich en el siglo XIX.[2]

En 2011 se anunció que el Ministerio de Obras Públicas licitará un proyecto para diseñar una estructura anexa que soporte estructuralmente la iglesia, para de esta forma evaluar un proyecto de remodelación a futuro. Éste incluiría la confección de un registro fotográfico de las ornamentaciones que aún se mantienen al interior de la iglesia y un catastro de los vitrales aún están en buen estado.[3]

Anécdotas

En la Basílica se encuentra enterrado el obispo chileno Rafael Edwards Salas.[4]